cada día es una oportunidad para empezar de  nuevo

semana del 7 de septiembre

lunes 7 de septiembre

“Él (Jesús) ha de ir aumentando en importancia, y yo disminuyendo”

Juan 3:30

Señor amado ¿quién fuera un rayo de luz? Tú eres esa fuente de Luz, yo solo el reflejo, así como la luna ilumina la oscuridad de la noche y no lo hace con luz propia, ven y báñame con tu iluminación. Ya no quiero seguir pensando tanto en mí, no quiero seguir estando en el centro del circulo de mi vida, quiero que mi oración sea transformada en una oración silente, centrada en ti y en el que te busca y no te encuentra, en el que sufre en el anonimato. Hoy deseo ser iluminado para iluminar, disminuir yo para que tu crezcas en mí, lo demás vendrá por añadidura (Mateo 6:33)

Amen

¿Qué tanto reflejo la luz de Jesús?

«Amaré la luz porque me muestra el camino, sin embargo, voy a soportar la oscuridad porque me muestra las estrellas»

Og Mandino.

martes 8 de septiembre

“Jesus le dijo (a la Samaritana) – dame un poco de agua …

—¿Cómo es que tú me pides agua a mí, siendo yo samaritana?

—Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”

Juan 4:7-10

Señor Jesús, tú me pides agua a mí, siendo yo nada; y tú que suplicas agua, ofreces a su vez  agua viva. Tú calmarás mi sed del alma cuando yo calme tu sed de Salvación y reconozca el amor verdadero derramado en la Cruz del Calvario. Hoy quiero reconocerte, una vez más, como único dueño y Señor de mi vida. Dame hoy de tus aguas; tú que das, también pides SER PEDIDO. Haz que brote, en mí, ese manantial de agua fresca que alivie la sed de otros. Llena mi vida de tu vida, llena mi ser de tu Ser… hoy veré el cielo abierto (Juan 1:51)

Amen

¿En qué fuente estoy saciando mi sed?

“La sed del Crucificado no es solo la necesidad fisiológica de un cuerpo destrozado. Es también y, sobre todo, la expresión de un deseo profundo: el de amor, de relación, de comunión. Es el grito silencioso de un Dios que, habiendo querido compartir todo de nuestra condición humana, se deja atravesar también por esta sed. Un Dios que no se avergüenza de mendigar un sorbo, porque en ese gesto nos dice que el amor, para ser verdadero, también debe aprender a pedir y no solo a dar”

El “tengo sed” de Jesús en la cruz explicado por el Papa León XIV | ZENIT – Espan

miércoles 9 de septiembre

“Pero llega la hora, y es ahora mismo, cuando los que de veras adoran al Padre lo harán de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios”

Juan 4:23

Quiero adorarte esta mañana Señor, quiero derramar todo mi ser ante ti, agradecido; cerrar mis ojos, levantar mis manos al cielo, entregarte mis pensamientos, mi cuerpo entero, esparramar toda mi vida a tus pies. Que mi vida sea un sacrificio vivo, una ofrenda de amor a ti en olor fragante (Rom 12:1). Que tu Espíritu sea derramado en mí y es ahora mismo, cuando mis enemigos huirán: el miedo al mañana, el pánico a no tener que comer o que beber, la falta de dominio de mi carácter, la tristeza y la melancolía, la depresión, el enojo… todo se irá y en mi corazón habrá Paz si hoy te adoro en Espíritu y en Verdad.

Amén

¿Cómo adoro yo a Dios en Espíritu y verdad?

«En la alabanza buscamos a Dios. En la adoración, Dios nos encuentra a nosotros.”

Pedro Abiú

jueves 10 de septiembre

“Jesús le dijo (al paralítico de Betesda)

—Levántate, alza tu camilla y anda”

Juan 5:8

Me llamaste esta mañana cuando aún dormía, me invitaste a conversar. Yo salté de mi cama tras el susurro de tu voz. Te conté de mis pensamientos más profundos, te confesé mi pecado, ésa parálisis que no me dejaba andar. Tú me miraste con amor y me dijiste: “Levántate, alza tu camilla y anda”. Tú quieres que yo actúe, que no sea pasivo, tú puedes sanarme de las enfermedades que paralizan mi alma. Pero antes preguntas “—¿Quieres recobrar la salud?” (Jn 5:6), porque a veces soy yo quien no quiero ser sanado y seguir tendido en mi camilla. ¡Sí quiero! ¡sáname Señor!

Amen

¿Cuál es mi parálisis?

«Sáname tú, Señor, y seré sanado; sálvame tú, y seré salvado, pues sólo a ti te alabo»

Jeremiah 17:14

viernes 11 de septiembre 

“Les aseguro que viene la hora, y es ahora mismo, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán”

Juan 5:25

Señor, antes que llegaras a mi vida, yo no tenía forma, estaba muerto; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y tu espíritu no estaba en mí, hasta que dijiste “¡Hágase la luz!” (Génesis 1:1-3) y La Palabra se hizo Luz en mi vida, La Luz que ilumina a todo hombre (Jn 1:9) y así me diste tu Espíritu y ahora estoy vivo. Hazme un instrumento de tu Paz hoy, que sea yo ésa luz que ilumina, esa Palabra para que te oigan y vivan. Te doy las gracias por todo lo que has hecho en mí.

Amen

¿Vivo en la luz o sigo en la oscuridad?

«Podemos perdonar fácilmente a un niño que tiene miedo de la oscuridad; la verdadera tragedia de la vida es cuando los hombres tienen miedo de la luz» –

Platón.